15 de octubre de 2010 a la(s) 1:44
"¡Oh incurable mal! ¡oh gran fatiga, con tanta diligencia alimentada!¡Vicio común y pegajosa liga, voluntad sin razón desenfrenada ,del provecho y bien público enemiga, sedienta bestia, hidrópica, hinchada, principio y fin de todos nuestros males!¡oh insaciable codicia de mortales!" (La Araucana. Primera Parte Canto III)
Hace unas semanas escuchábamos o leíamos de manera muy casual e intermitente breves comentarios acerca de que mapuches de Chile habían entrado en huelga de hambre en alguna cárcel. Así de corta y sin mucho sentido era la información a la que la mayoría de las personas teníamos acceso, obviamente si nos poníamos a pensar en la actualidad chilena y sus noticias era más cercano, mas difundido, y por eso más pertinente hablar de los 33 mineros sepultados en la mina y las “heroicas” gestiones gubernamentales para liberarlos en “el menor tiempo posible” claro que en dicho tema el acompañamiento mediático hizo que nos sintiéramos más solidarios y sensibles a lo que sucedía en mina San José, sumándole al asunto de que un compatriota se encontraba entre los mineros.
En términos económicos es mucho más rentable para los medios hablar y alimentar una historia en la que puedes transmitir el llanto de una esposa (además engañada), hija, madre (mejor si son mujeres) llorando por su familiar sepultado bajo los “socavones” que generar una polémica innecesaria en la presupuesta homogeneidad de la moderna y prospera sociedad chilena respecto a la permanencia, prevalecencia y vigencia de pueblos indígenas en su territorio con demandas postergadas e ignoradas de reconocimiento social, político y cultural como pueblo nación. Quienes han soportado desde hace siglos abusos, expropiaciones y en si un etnocidio tanto en épocas democráticas como dictatoriales, tanto en la concertación como en la “nueva alianza” que Piñeira representa.
Pero esa es lamentablemente la libertad de prensa de la que se jactan, el callar lo que no conviene ser dicho y mediatizar hasta el absurdo más morboso otras problemáticas dirigiendo a la opinión pública en lo que merece ser pensado y debatido. De esta manera la libertad de expresión queda reducida y vulgarizada a favor del enriquecimiento de dueños de medios de comunicación quienes finalmente protegen sus intereses políticos de clase.
Cuando ya la huelga de hambre llevaba casi 65 días, y por lo menos 2 personas habían sido llevadas al hospital, es que empezó a ser más preocupante esta deliberada falta de atención prestada por los medios a los que tenemos acceso más cercano. A lo que se suma un silencio de las propias instituciones locales respecto al tema, ni gobierno central, ni organizaciones indígenas y/o campesinas: CONAMAQ, CIDOB, CSUTCB, CSCB, Bartolinas, etc., hicieron ningún tipo de pronunciamiento respecto al Pueblo Mapuche. Claro que se trata de otro acallamiento, silencio malintencionado, o más bien, mal dirigido. Una se pregunta si no ha sido la lucha campesina e indígena en el país semejante a las demandas mapuches, y si no nos podemos sensibilizar y sentirnos más afines a los compañeros mapuches que a la propia sociedad chilena.
Ya parecía que el gobierno chileno de extrema derecha no quería encontrar soluciones, a pesar de intermediaciones (muchas veces ignoradas) de organismos de derechos humanos nacionales e internacionales, no hubiera sido extraño que se levantara la huelga sin ningún resultado como pasó en marzo del 2006 durante el gobierno de Bachelet cuando 4 presos mapuches por la ley antiterrorista mantuvieron huelga de hambre por 62 días, y como paso también en octubre del 2007. Las demandas principales de los presos mapuches fueron entonces como ahora en base a 3 ejes principales, cada uno de las cuales contiene una complejidad especifica, estas son:
· Demanda de anulación de doble juzgamiento, civil y militar, de la existencia de testigos sin rostro, aplicación de ley antiterrorista
· Demanda de tierra y territorio y respecto a la presencia de empresas extractivas, madereras, forestales y termoeléctricas.
· Demanda de reconocimiento como pueblo nación
Para algunos analistas la tercera es la que engloba y permite la efectivizacion de las otras 2 y permite un verdadero resarcimiento a la historia de abusos sufridos por l@s mapuches, sin embargo su interdependencia les da un peso específico y a mi parecer una no puede existir ni ser completa sin las otras dos.
Para poder ver con mayor claridad este complejo entramado me parece importante dar una breve revisión histórica. Recordemos que los mapuches, ubicados originalmente al sur de Chile y suroeste de Argentina, en el territorio que hoy en día es reclamado por ell@s como Wallmapu, resistieron al Imperio Inca quien no pudo consolidar su conquista, y dieron aguerrida pelea a los españoles en la denominada Guerra de Arauco, cuyas batallas relatadas en “La Araucana ” muestran la fuerza y vocación guerrera del pueblo mapuche, y se extienden hasta 1891 cuando el Estado chileno inicia la “pacificación de la Araucanía ” con apoyo de los ingleses quienes les ayudaron en la invasión y posterior victoria sobre Perú y Bolivia en la guerra del Pacifico. Dicho plan fue la continuidad de una política de dominación basada en el exterminio directo, y la expropiación de sus tierras, reduciéndoles al 5% de su territorio original (de 10 millones a 500 mil hectáreas) para su desarticulación cultural y anulamiento económico.
Sobra nombrar los atropellos sufridos en la época de dictadura pinochetista, donde fue nuevamente el aniquilamiento, el etnocidio, la medida de gobierno. Sin embargo no deja de alarmar, tanto como lo sucedido en estos últimos meses, que pasada la dictadura y a la llegada del periodo de la concertación a Chile, la situación de los mapuches no mejoro en lo mas mínimo, la expropiación de sus reducidos territorios se dio a través de acuerdos estatales con empresas transnacionales, a través de diferentes concesiones que nuevamente fueron a desgarrar la tierra del territorio mapuche. Esta “alarma” que genera la violencia y atropellos sufridos por un pueblo en “democracia”, esta democracia liberal que hoy en día se reduce a la hipocresía y profundización de desigualdades en donde justamente a través de medios de comunicación masivos se inculcan como verdades las parcializaciones del bien y el mal, se universaliza la lucha contra el “terrorismo” el cual arbitrariamente se le atribuye a cualquier acción que se lleve a cabo en contra del statu quo capitalista neoliberal y justifica invasiones militares.
Lo cierto es que en la actualidad, según diversos censos realizados, ya sean oficiales o por ONGs, la población mapuche en Chile varia de 800 mil a 1 millon 400 mil personas, no se esta hablando entonces de un pequeño grupo de personas.
El 1 de octubre, tras 82 días de huelga se firma un primer acuerdo con 3 de las cárceles donde se mantenía la extrema medida, los presos de Angol en acto de desconfianza y disconformidad de dicho acuerdo mantuvieron la medida por unos días más, y no fue hasta el 12 de octubre que se concluyo con la medida. El acuerdo firmado solo compromete al gobierno a la reforma del Código de Justicia para que no sean juzgados doblemente por la justicia militar y pasen a tribunales ordinarios, a la modificación de la ley antiterrorista, bajo la cual fueron sentenciados a través de declaraciones de testigos encubiertos, de pruebas falsas, no solo los mapuches sino acallada cualquier disidencia tildada de terrorista, cualquier acto de protesta y como es el caso que nos ocupa la toma de tierras que exigen su restitución histórica por parte de los mapuches. No vislumbra un resolución a la problemática y mas bien reafirma la intencionalidad del actual gobierno de “aplicar un modelo de integración capaz de insertar a esos pequeños campesinos y artesanos en el marco del mercado formal e impulsar un conjunto de medidas de promoción socio-económica con concretar finalmente su promoción socio-económica y su consecutiva inserción en la sociedad chilena” cuya política se basa en seguir aniquilando la propiedad comunal y dotar tierras a título personal lo que para nada es el reconocimiento político y cultural como pueblo - nación mapuche.
El ultimo en levantar la huelga de hambre fue Luis Marileo que en la actualidad tiene 18 años de edad pero fue tomado preso a sus 17 por lo que se encuentra en una cárcel de menores, quien a través de una carta pública dirigida al gobierno chileno denuncio los atropellos de los cuales ha tenido que ser testigo desde su niñez
“Les recuerdo cuando dejaron amarrada a la Machi de nuestra comunidad, tirada en el suelo, al lado de sus dos pequeñas hijas, mientras se llevaron detenido a su hijo de 12 años, a mi eso me hace relación con la palabra violencia, tortura, violación de derechos humanos.” (Luis Marileo; Cárcel de menores de Chol Chol; septiembre 2010)
Para empezar un artículo que escribi hace 3 años sobre el Pueblo Nacion Mapuche
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